Realidades líquidas

del 11/03/2016 al 29/04/2016

La exposición “Realidades líquidas” surge como un proyecto conjunto de Juan Gallego y María Treviño, dos artistas con carreras artísticas independientes que comparten un proyecto de vida, pues son pareja desde hace más de diez años, y en esta ocasión también les une una temática común en su obra que gira en torno al mundo acuático.
María Treviño se aproxima al agua, o más bien podríamos decir que se ¨sumerge” en ella, a través del género del retrato. Pinta unos retratos atípicos con unas poses inusuales, pues aunque la persona sigue siendo la misma bajo el agua el cuerpo experimenta una serie de cambios y transformaciones, como la deformación de la piel así como unos gestos muy particulares. Sus obras presentan un realismo extraordinario que evidencian una sorprendente habilidad técnica a la hora de resolver pictóricamente elementos como las burbujas. Con su obra logra imprimir un aire más contemporáneo y un nuevo enfoque personal a un género clásico como es el retrato, con protagonistas que en muchos casos son niños y despiertan en el espectador una emocionante ternura.
Partiendo de la realidad como referente, al igual que María, Juan Gallego se acerca a ella de un modo diferente y sus obras se basan en gran medida en un juego entre conceptos a priori opuestos o contrarios. Se acerca a la abstracción a través de enfoques y desenfoques. Aplica un zoom sobre paisajes y formas reconocibles hasta volverlas irreconocibles, como en la serie “Fuerza”, en la que fuertes oleajes pintan escenas marinas de gran expresividad y dinamismo, o en la serie “Espuma cuántica”, en la que algas y burbujas a gran escala conviven en un mundo acuático de bellos azules. En las obras de Juan se aprecia ese juego de dualidad entre figuración y abstracción pero también entre el dinamismo presente en las obras de fuertes oleajes y el estatismo o quietud del universo de burbujas y algas submarinas.
Se trata de dos autores que en los tiempos que corren se pueden contemplar como tremendamente modernos, pues resulta una transgresión y originalidad reivindicar un tipo de arte pictórico con una gran tradición a sus espaldas y a contracorriente de las tendencias artísticas digitales. Ambos son “pintores” y ambos encuentran la belleza en lo cercano, en la naturaleza, planteando una nueva forma de ver la realidad y confiando en las posibilidades artísticas que ofrece el agua, pues al final los elementos naturales son lo más bello y sorprendente que podemos hallar a nuestro alrededor.