Art Madrid 2016

dende 24/02/2016 ata 28/02/2016

Soledad Córdoba (Avilés, 1977) emplea la fotografía como un medio para trasladarnos a otros mundos y reflexionar sobre nuestra propia existencia. La serie “Limbo (Temps d´un voyage)“ constituye un diario emocional en donde la artista se sumerge en la problemática del autor durante el proceso de creación. Su taller de París en estas obras se torna protagonista y parece sustituir o diluir a la artista, que planta cara a sus propios monstruos en estados de tránsito: vigilia, revêrie o sueño, componiendo sugerentes y elegantes imágenes.
Las fotografías de Victoria Diehl (A Coruña, 1978) también nos sitúan en un estado que se aleja de la realidad, a medio camino entre la conversión y el éxtasis. En la serie “En las moradas del castillo interior” Diehl establece un vínculo entre arte y ciencia a través de unos cuerpos desnudos femeninos ubicados en espacios metafóricos de reflexión recurrente. Cuerpos barrocos y católicos con influencias florentinas que conforman unas piezas de enorme sensualidad.
En las piezas de Xurxo Gómez-Chao (A Coruña, 1960) reconocemos referencias que abarcan desde la mitología griega hasta el Ukiyo-e japonés o el dripping para crear un lenguaje propio. La dualidad es algo inherente a sus obras, que conforman una perfecta hibridación entre la escultura y la fotografía con la pintura. De este modo imágenes que respiran clasicismo son intervenidas con pinturas gestuales contemporáneas cuyo nexo de unión es, en muchos casos, el hilo. Un hilo le valió a Penélope para esperar el regreso de Ulises, al igual que le permitió a Ariadna ayudar a su amado a salir del laberinto. Es ese hilo, entendido como elemento al que necesitamos agarrarnos para encontrar nuestro camino.
Daniel Sueiras (Alicante, 1976) consigue crear un universo propio explorando el territorio del comportamiento humano en la línea del existencialismo. Representa al ser humano en su hábitat siempre con la mirada puesta en el espectador, de modo que concibe sus obras como ventanas que se abren hacia el observador. Sus enigmáticas composiciones son sencillas y de pocos elementos, siendo el retrato el género destacado por excelencia. Son retratos psicológicos conformados por figuras hieráticas en escenarios cotidianos con ciertos aires clásicos.
La mirada tiene un enorme protagonismo en los retratos que realiza Eloy Morales (Madrid, 1973). Son retratos y autorretratos tremendamente realistas y presentados con contundencia, sencillez y ausencia de teatralidad. Se sirve de una excelente técnica para expresar, al igual que los maestros del Renacimiento, la trascendencia y mundo interior del artista así como del retratado, pues entiende los rostros o cabezas como la herramienta más poderosa para transmitir sentimientos y sensaciones.
La técnica hiperrealista alcanza la excelencia en la obra de Miguel Piñeiro (Villagarcía de Arosa, 1976). El artista juega con la percepción del espectador creando trampantojos e ilusiones ópticas, con una temática que gira en torno a la cultura popular y lo cotidiano. Con una novedosa técnica en la que emplea el óleo y acrílico combinada con unos sutiles juegos perspectivos crea el efecto de tridimensionalidad en sus piezas.